Salta es conocida ancestralmente por ser “tierra de poetas”. Y a la hora de mencionar “nombres” relevantes, aparecen sin duda los de Castilla, Adet, Dávalos, entre otros.
Los aires poéticos que hoy se respiran en Salta traen nombres vinculados a escritores jóvenes, impulsores de propuestas estilísticas interesantes e innovadoras.
Entre los nombres recientes, encontramos el de Salvador Marinaro. “Salva” nació el 24 de diciembre de 1988, en la ciudad de Salta. Incursionó en el ámbito literario a los 15 años, cuando presentó, junto a otros escritores, la serie de postales con poesía Palabras en el borde. Luego colaboró con La Quimera, revista cultural regional de distribución gratuita, que se difundió entre los años 2004 y 2007. La participación en esta publicación, lo llevó a ser parte del Tercer Encuentro de Poesía de San Ramón de la Nueva Orán, y de la Feria del Libro de Córdoba en el año 2007.
Quizás el salto más importante se produjo para Salvador en el año 2008, cuando su libro Souvenires y papeles rotos fue nombrado como única obra finalista del Premio Provincial de Poesía Inédita de Salta. A raíz de este éxito, fue invitado especialmente al Encuentro de Poesía del Norte Grande.
El joven Marinaro también incursionó en el cine documental, y realizó, hace unos meses atrás, el film Lo que el barro nos dejó, sobre el alud en Tartagal.
Actualmente cursa la carrera de Periodismo en la Universidad del Salvador, y mantiene el blog: www.hipodermis.blogspot.com.


Las producciones de Salvador consisten sobre todo en poesía y prosa poética. Las imágenes que se crean en sus textos son sorpresivas, impactantes. Aparecen generalmente figuras poéticas relacionadas con paisajes urbanos, junto a los elementos propios de la sociedad posmoderna, y se advierte, en las líneas de este joven poeta, el inevitable enfrentamiento entre la humanidad y lo caótico del barullo tecnológico y corrosivo de las ciudades.
Actualmente, con tan sólo 20 años, Salvador se ha convertido en un muy buen poeta y en un excelente gestor cultural que, entre otras cosas, organizó recientemente en Salta un “Encuentro intergeneracional de escritores salteños”, mediante el cual propuso el intercambio entre creadores literarios consagrados y “nuevas voces”.
Por su trabajo constante con la palabra, por su preocupación por la reflexión acerca del lugar de la literatura salteña en el territorio de la nación, y por la habilidad y el empuje que le otorgan sin duda sus pocos años, se puede decir que Salvador Marinaro es un “enfant terrible” de la literatura, un joven al que vale la pena considerar una promesa de más literatura salteña de calidad.




DE SOUVENIRES DE UNA ÉPOCA (SOUVENIRES Y PAPELES ROTOS)

I
Pordioseros de la noche. El silencio y la violencia de los actos. Un suburbano camina entre la barbarie. Soy el dios de lo putrefacto y lo artificial. ¿Quién pidió una hamburguesa doble? La cultura se pudre o se ha podrido.

II
Te subes al subte y piensas en el dolor que te causan los zapatos. Mirar por la ventana la continuidad del tiempo te desespera, las estaciones una tras de otra, la velocidad es necrófaga. Bajas del subte. Preguntas cuánto vale la revista Cosmopolitan. Llegas, te sientas, haces lo que hacías y lo que harás. Te levantas, cruzas la calle con el bolso. A la izquierda de un color negro pasa un hilo de agua. Objetivo: esquivar el charco. Agarras el bolso. Subes al subte. Piensas en la cena, en tu sexo, en la hora. Ves la hora. Sales. Llegas, te acuestas. Te despiertas. Te peinas. Piensas en tu sexo. Ruegas que no haya paro de subtes, y bajas las escaleras.

III
Por qué yo no soy dios? Técnicamente yo hice más merito que él para serlo. Esa es la mayor injusticia de todo el universo, que después de 600.000 horas de vida, el hombre diga “bueno, eso era todo”. Es tremendamente injusto, dios, por qué yo no soy inmortal? El tiempo es tan poco, no ser igual a él, nuestra vida dura sólo 2 minutos; y por ende, todo es en vano. La gloria, el placer y la alabanza. Todo es efímero, y dura lo que dura la risa de dios. Su burla.

DE CONVERSACIONES ENTRE SABINA Y FRAN

II
médula tirante y calcárea peso abismal de la realidad mi buenos aires querido es la necrópolis
gran condena de los vivos pequeño pupo del mundo y cuzco tiránico
Adónde me llevas si no hay mapas y brújulas que apunten al sur?
hoy es noche de preguntarle al río
happy hour de malas respuestas,
sabrán cómo encontrarme los corsarios?
sabrán cómo traerme de nuevo los paganos
el salvaje marchito ocultado en mi piel?
Quiero derretirme y esconderme en tus cloacas conocer las entrañas que te habitan,
qué te hace tan distinto a mí
y a mi pueblo empolvado
Sabré cómo volver? si no hay pasaje de vuelta
ni un camino que recuerde
Ciudad-puerto puerta de la muralla del mundo
no voy a aceptar tu imperativo no voy a aplastar mi vida
no voy a negarme.

VII
Querido Fran
la vida empieza cuando te desoyes
cuando niegas tu natural tendencia a hacer el amor toda la mañana
y te vistes de ser humano más o menos correcto de entre 20 y 30 años
cuando olvidas todo lo que nunca aprendiste
pero lo decían tu piel y tu euforia
por eso asumes tu vida y te calza bien el saco
porque limpiaste tus suaves ideas de revolución
y locura
porque supiste desligarte de lo que en verdad era tu vida
para que entre el humo los ruidos de la calle
y ese cero kilómetro
que en definitiva es un símbolo
de la vóragine y la fugacidad de tus pasiones.

XI
Ven conmigo Venus
que tanto disfrutabas de mi canto
para escribir a duras penas una zamba
de la lejanía y el horror
ya no sé pronunciar la arenga para un pueblo inexistente
ni para llevarme la valija hacia el destino perdido
nos encontrarán a ambos colgados
en la tarde de mayo
con una carta al mundo
pidiendo que las bombas no caigan tan cerca de mi almohada
pidiendo que el invento de un pueblo sea su resurrección
diosa muerta
escuchas los ruidos del domingo?
reclama mi cerebro y haz lo que te pido
que una vez más
mis diez dedos sean los artífices de mi historia
los deformadores del suplicio.



XVII
(Personaje uno parece una nena pero por sus tetas y su voz se deduce que es adolescente
está sentada en el piso viendo fotos viejas al lado de un vestido de tul
hay un baúl pequeño en la esquina)
- Aquí era cuando creía
cuando el viento que me despeinaba me regalaba crayones
y lápices de colores
el mundo tenía un gusto amable
después
(se bajan las luces aparece un tanque por la esquina volteando el baúl)

después fue todo

(y el tanque apunta a la nena)

XIX
Miraba más allá del parque miraba sus entrañas profundas
el amasijo de nervios y tendones que devuelve a cada frase una pregunta
miraba su interior perdido
y dijo agarrándome fuerte el brazo
sabías que en la ruta a mi casa hay un camino muy largo que dura horas
en el medio de un salar
en las banquinas hay caballos muertos
de pronto la sal te rodea
sólo eres un jesucristo descalzo agazapado por tus dudas y sin camino para seguir
no hay tiempo y el horizonte te pierde
a veces a los caminantes los ojos se les caen
los buitres sedientos le piden agua
o mueren o se transforman en roca.


XXII (Siglo XXI, cambalache)
-Cuando te digo que no me prestes atención no me la prestes.
- Sabés que cuando decís eso, más te la presto.
-¿Por qué me haces la contra?
-TE ESCUCHO FUERTE Y CLARO.
-No me atiendas no te das cuenta que todo es una metáfora
que yo te diga que no me escuchés
y que vos me escuchés después de todo
y que alguien nos lea creyendo que esto es verdad
o que podría decir una verdad
que esto es una metáfora de su vida
de nuestra vida
de la vida
Dónde está el cielo prometido?
Dónde está la belleza que solía tener el arte?
-Perdidas en la Luna
o reciclándose como botellas
-Y dónde está la lujuria (del verbo)?
Por eso no me oigas
porque no soy bello
(no hay belleza)
porque no soy sincero
(no hay verdad)
porque no soy bueno
(no hay bondad)
porque no tengo lujuria
Caminante no hay camino nuevo para andar
No me oigas no me leas
(tu estado es no disponible)
Ambos sabemos que no hay camino
para (des)andar
para decir
para revelar
(no revele su contraseña)
Nacer en el posmodernismo es admitir que lo interesante
está pasado de moda.


DE 1500 KM

En la General Paz

El motor ruge y la calle es infinita
sonó el click de mi única certeza
la pasión se alarga con la ruta
rayones y arañazos las luces se transforman
kis grandes carteles procesionan
No voy a comprarte nada Dove Sedal ni Rexona
Soy el viento con el pelo largo
sobrevolando ciudad gótica en el paisaje nocturno
rediseñando mi vida para que sea aerodinámica
La tierra gira más rápido
y el pedal encontró su destino
Después de la estampida la desilusión
el golpe seco los raspones
las luces jugando a la ruleta rusa
mi sangre en el codo me burla
ya no soy el ángel de la velocidad
ya no soy el domador del tiempo
la estrella fugaz desperdiciándose
Tengo un eco vacío sin nombre
una revelación sin moraleja ni lección
Si vivo después de ésta tendré que justificar
mi vida con algo muy importante.

Voladores

Sobre las alas del Spotnik, al filo de la vereda
soy más rápido que el correcaminos
que Hermes con zapatillas Nike
sobrevolando la libertad y la añoranza
El crash eterno de la barrera del sonido
No hay escalas? No hay banquinas?
No hay calmantes para esta vida?
Sólo estrolarse contra el vidrio
sin gloria ni paz.

Equipaje liviano

Una hoja manchada un poster de los Beatles
y un sinnúmero de letras de un teclado
el viento viaja en mi bolso
16 kilos
un bulto
sin candado
con toda clase de elementos contundentes explosivos armas de destrucción masiva
gas pimienta antrax pasta de dientes cremas faciales
y un gato con aftosa
No basta con que yo sea impresentable
(llevo monedas y llaves en los bolsillos)
Algo que declarar?
Por supuesto
frustraciones y horas perdidas.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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EL BEBE MARINARO